Una verdadera reseña de L-Una “Güeva”

“Ensañarse con el fracaso cinematográfico representado por Luna Nueva (segunda instalación de la saga de Crepúsculo) es tan inútil como maldecir a la madre naturaleza por crear a los mosquitos. Su razón de vida reside en chupar la sangre de otras criaturas vivientes, cuyas únicas respuestas a su vez constan de matarlos con violentas reacciones, intentar repelerlos por todas las vías posibles o ignorarlos en lo que concluyen sus breves ciclos de vida. Y claro, ciertos organismos que dependen simbióticamente de su existencia tienen forzosamente que ser sus apologistas. De la misma forma, el fenómeno de Crepúsculo existe como una necesidad natural de satisfacer a las legiones de tweens, ya sean demográficas o en espíritu, que derivan un placer orgásmico en la mera presencia de vampiros taciturnos y sentimentalmente extremistas, hombres lobo con físicos apolíneos y formas licántropas imponentes, o damiselas en apuros con la misma voluntad de supervivencia mostrada por ciertas aves de corral. Pese a contar con las bases estructurales para desarrollar una historia atractiva para un espectro amplio de la audiencia, el director Chris Weitz y la guionista Melissa Rothenberg hace muy poco esfuerzo por desarrollar los personajes creados por Stephanie Meyer, cuyos libros han sido ampliamente criticados por la anemia espiritual de sus protagonistas y una reverencia a los aspectos preciosistas de los mismos que rayan en la idolatría. El primer problema elemental de Luna Nueva consiste en asumir que la audiencia está plenamente familiarizada con la película anterior y con su cánon literario, como lo demuestran las referencias a diálogos y eventos ocurridos en Crepúsculo que no tienen referente de actualización en la película que estamos presenciando. El ritmo narrativo es excesivamente lánguido y contemplativo, hecho sorprendente cuando consideramos que el target de la obra es dinámico y volátil en cuanto a lapsos de atención. Y cuando el sustento emocional de los protagonistas Bella (Kristen Stewart) y Edward (Robert Pattinson) consiste en una actitud casi apologista del suicidio, en un intento desesperado por emular la trágica historia de Romeo y Julieta (de un autor mucho más talentoso que la mencionada Stephanie Meyer), es necesario cuestionar la agenda moral que envuelve esta anodina narración y su eterno desarrollo en la pantalla. Las secuencias de acción son de manufactura pobre, plenas de ralenti para compensar las limitantes del director. Incluso los efectos visuales y el CGI carecen de la sofisticación presente en películas de inferior presupuesto (para muestra, observemos la brillantez de las mismas en obras como “Sector 9″ o la saga de Harry Potter). Pero el aspecto más criticable de Luna Nueva quizá reside en la ligereza histriónica de sus leads Ni Stewart ni Pattinson logran desarrollar una química convincente, y su relación unilateral de sobreprotección con subsecuente abandono es francamente risible. El elemento en discordia afectiva representado por Jacob Black (Taylor Lautner), el licántropo amigo de Bella que surge como su nuevo protector ante la ausencia repentina de Edward, no va más allá de las reacciones viscerales y los gestos amenazadores de un adolescente frustrado, así que las alegorías a la abstención sexual y a las relaciones prematrimoniales permean un guión que, en manos más hábiles, pudo haber explorado esta clase de impulsos de forma inteligente. Basta echar un vistazo a la película sueca de vampiros “Déjame Entrar” para entender el potencial desaprovechado por “Luna Nueva”. Entre lo rescatable podemos mencionar la presencia de actores legítimos como Michael Sheen (interpretando a Aro, líder de una aristocrática familia de vampiros que mantiene el status quo entre los de su especie) y de Dakota Fanning (la enigmática Jane, adscrita al clan de Aro), cuya reducida presencia al menos da esperanza de que otros roles incidentales sean poblados a futuro con histriones convincentes. La fotografía de Javier Aguirresarobe es consistente, aunque no muy imaginativa, y parece desperdiciar en ocasiones los magníficos parajes naturales de las locaciones mediante encuadres claustrofóbicos, en busca de ceder espacio a la estética hedonista de Bella, Edward y Jacob. Sobresale, sin embargo, la musicalización a cargo de Alexandre Desplat y de agrupaciones sobresalientes como Muse, Thom Yorke, The Killers y muchos otros artistas de primer orden. En conclusión, Luna Nueva será ignorada por quienes deseamos que el fenómeno popular muera como mueren las modas insustanciales, repelida violentamente por los aficionados serios al cine y acogida con entusiasmo por aquel sector que encuentra, gracias a la vacuidad del personaje de Bella, un nicho donde pueden ubicarse cómodamente a vivir una ilusión platónica de amor incondicional, preciosista y eterno… sin importarles mucho que les estén chupando la sangre.”

Fuente: Finisima Persona

——————————————————————————————

Me fusile este post escuchando: Break on througt – The Doors

2 comentarios

  1. Excelente reseña, no podría expresarlo mejor, jajaja, saludos y que toño te de el crédito por el nombre.

  2. Hombre mi lic, si ya decia yo que en alguna parte había leido algo parecido ja ja.

    Excelente fuente y excelente post por supuesto!


Comments RSS TrackBack Identifier URI

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s